Hay una multiplicidad de factores que se deben tener en cuenta en el momento de separar el marco jurídico para tirar adelante una actividad empresarial, además de los exclusivamente legales. Claro que condiciones como la del capital mínimo o la del número mínimo de promotores obligan a rechazar algunas de las formas jurídicas, pero cuando ya se han seleccionado todas las que pueden ser el posible marco legal de la actividad se debe entrar en otro tipo de consideraciones para llegar a la conclusión final.
Estas otras consideraciones pueden ser: la calidad del vinculo entre los promotores, querer dar más importancia al dinero aportado o al grado de integración personal de los promotores en el proyecto, el coste de legalización, la posibilidad de recibir ayudas y subvenciones de las instituciones públicas, etc.
En todo caso, se debe pensar en la forma jurídica como un "vestido a medida" y huir de las respuestas estereotipadas y de las cláusulas habituales para encontrar los acuerdos que se acerquen más al carácter de los socios y los que parezcan los más apropiados y adecuados a cada proyecto empresarial, en función de la actividad que se desarrollará y de los objetivos personales y societários que se persigan. Por lo tanto, es necesario "tomar medidas".
Este es un buen momento para qué todos los promotores tomen acuerdos que se mantengan de forma duradera en todos aquellos niveles que pueden afectar su relación: objetivos que persiguen personalmente y la empresa en común, porcentajes de participación en capital, dedicaciones profesionales y laborales, escala de remuneración del trabajo, valoración de las aportaciones en especie, disponibilidad, responsabilidad, poderes, perspectivas de futuro y estrategia que la empresa debe seguir.
En muchos casos es aconsejable encontrar el asesoramiento de un experto, no solo en el proceso de constitución de la empresa, sinó también en la etapa de "tomar medidas", consiguiendo así la intervención de un tercero, que permitirá visualizar diferentes opciones y buscar soluciones de consenso en el momento de poner de acuerdo a todos los socios sobre las condiciones que deben regir en la empresa.