Este es uno de los instrumentos más necesarios para la gestión diaria de una microempresa. Refleja, en períodos temporales cortos (semanas, quincenas o meses), el dinero en efectivo que se ingresa y se paga, y los servicios para controlar que no lleguen momentos en que la empresa no tenga liquidez o también para planificar los cobros y los pagos de la manera más conveniente.
Para estructurar la previsión de tesorería, se elabora una previsión de cobros, que es una agrupación de las cantidades que la empresa ingresará ordenadas por la data en qué se cree que lo hará. La empresa determinará el sistema de cobro de las ventas, y decidirá sí se cobrará en efectivo o se dará crédito y qué período de crédito, si procede, se concederá a los clientes. Se sumarán también a la previsión, y en el momento previsto de cobro, otros ingresos como las subvenciones.
Entonces se elabora una previsión de pagos, que es una agrupación de las cantidades que la empresa pagará ordenadas por la data en qué se cree que lo pagará. La empresa establecerá los vencimientos por los pagos de los gastos generales, y conocerá los términos de retorno de los prestamos y de los gastos financieros correspondientes, y negociando con los proveedores el sistema de pagos de las compras.
Las previsiones de ingresos y gastos efectuadas en el punto anterior y las previsiones de cobros y pagos de este apartado deben estar elaboradas con el mismo criterio.
Una vez conocidas, y siguiendo el documento C, se resta para cada período la previsión de cobro y de pago, y se obtienen los saldos de tesorería que se prevén para cada final de mes (superávits si son positivos y déficits si son negativos), que permiten ver si el proyecto tiene una viabilidad financiera.