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RECURSOS HUMANOS: LOS PROMOTORESEste es uno de los puntos más importantes de todo el proceso de creación de la empresa. La estructura, el funcionamiento y la entendida entre los diferentes componentes del grupo promotor de la nueva empresa nos determinarán si la empresa funcionará o si será un fracaso. Muchas veces los promotores esquivan hablar de aquellas cuestiones que pueden ser más conflictivas: retribuciones, deducciones, responsabilidades, aportaciones de capital, etc., y las aplazan para cuando se presente una ocasión mejor, que no se presenta nunca, o haciendo un trato cien por cien igualitario entre todos los promotores. Esto puede no ser beneficioso para la empresa, ya que se pierden algunas posibilidades de motivación, proyección personal, etc., que repercuten, a la larga, en un descontento para aquellos que, pudiendo cobrar o aportar más a la empresa, no lo hacen, por esta política teóricamente solidaria. Los promotores tendrán que enfrontarse a todo un cúmulo de circunstancias que pondrán a prueba la estabilidad y la cohesión de su grupo. Por esto es necesario que se conozcan a fondo y que asuman fuertes compromisos entre ellos, previos a la puesta en marcha de la actividad, sin excusarse con eso de «como aún no hay dinero para pagar salarios, o beneficios, no es necesario fijarlos».
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El diseño del Plan de Empresa es el momento idóneo para definir exactamente la situación de todos los miembros del grupo, ya que los datos son necesarios para la correcta planificación, empezándose a dar el primer proceso de organización, de distribución de funciones y de asunción de responsabilidades. En este momento, el trabajo desarrollado en la redacción y la recopilación de datos para este documento sirve de test para observar el ritmo de trabajo y el nivel de implicación de cada uno de los componentes.
Es necesario recoger los aspectos siguientes sobre cada uno de los promotores:
Otro error frecuente en el diseño de una nueva empresa, sobretodo si los promotores son amigos, compañeros o familiares, es evitar fijar determinadas responsabilidades, y, sobretodo, quien ejercitará el comando, la gerencia, la dirección, o como se quiera decir, de la empresa.
Las teorías van desde que entre todos se pueda decidir todo, o que rotativamente se pueda coger esta posición, o que cada uno pueda ser el responsable máximo de una área o espacio de la empresa. Ninguna de estas, en la práctica, no funciona, y se produce un vacío, un atraso en la capacidad de tomar decisiones, o bien un alto grado de ineficacia, por inexperiencias repetidas en el cargo, o también un abandono de las responsabilidades o un desmembramiento en la unidad de decisión en la empresa.
Es necesario ganar la confianza suficiente de alguno de los promotores de la empresa para que pueda mandar sobre los otros, al menos entre reunión y reunión de socios, y siempre bajo el control de estos, para que la empresa funcione normalmente, y pueda tener relaciones correctas y ágiles con su entorno.
El resto de funciones o tareas deben ser igualmente distribuidas y asignadas, para evitar que se hagan las más atractivas para los promotores, normalmente las que tienen que ver con su formación técnica, y se olviden de aquellas menos atractivas, como acostumbran a ser las de tipo comercial o administrativo.
Se hace evidente, pues, la necesidad de diseñar:
Estas cuestiones incluirán a los promotores de la empresa y a todas aquellas personas que haga falta contratar, especificando con que ritmo y bajo que criterios se contrataran.
Los salarios se fijan en función de la complejidad tecnológica, de la dedicación, de la formación y de la responsabilidad dentro de la empresa. Siempre deben estar en relación con las remuneraciones que se reciben de mediana en el mismo sector. Las diferencias dentro de la empresa pueden ser graduadas con un coeficiente que relacione el salario más bajo y el más alto.
Cuando se han resuelto todas estas cuestiones se puede decidir cual de las diferentes formas jurídicas posibles se ajusta más a las expectativas del grupo promotor, teniendo en cuenta sobretodo el nivel de compromiso, de atadura y de responsabilidad de las acciones que se quieren establecer. Estos puntos se tendrán que especificar junto con la decisión tomada y sus implicaciones.
En el estudio de estos puntos conviene invertir todo el tiempo que haga falta, hasta que se aclaren las posiciones de todos los promotores, y es conveniente que quede constancia por escrito. De aquí viene la importancia de este apartado del Plan de Empresa, con el fin de evitar malas interpretaciones.
Un grupo humano cohesionado puede llevar adelante una empresa poco rentable, ya que posee el capital humano necesario; en cambio, una mala relación entre los promotores puede desestabilizar a una empresa con ganancias económicas.
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