El balance es el instrumento representativo del patrimonio de la empresa en un momento dado. Refleja las inversiones (bienes y derechos) que tiene la empresa, y de que forma las ha financiado (recursos). En el caso del balance inicial, se detallan los bienes necesarios en el momento de crear la empresa (plan de inversión inicial) y de donde salen los recursos para adquirirlos (plan de financiamiento inicial).
El plan de inversión lo constituyen todos los bienes y derechos necesarios para realizar la actividad, tanto si son de nueva adquisición como si ya se dispone de ellos y se aportan a la empresa. Se llaman también el activo de la empresa y podéis encontrar uno en detalle en el documento A.
Es necesario apuntar que los importes detallados en cada concepto incluyen solamente la base imponderable de las facturas o presupuestos de los diversos bienes o derechos. La parte correspondiente a las cuotas satisfechas de IVA se tendrán que recoger a parte y considerarlas como un derecho de la empresa, que se compensará a la hora de liquidar el impuesto.
El plan de financiamiento lo constituyen todos aquellos recursos que se han aportado a la empresa. Los más representativos son las aportaciones de socios a la empresa, ya sean en metálico o en especie, y los importes de los créditos, y las ayudas familiares y subvencionadas. Se llama también el activo de la empresa y podéis encontrar un detalle en el documento A.
El activo y el pasivo deben tener el mismo valor, así tendremos suficiente financiamiento para hacer frente a toda la inversión. También se dice que en este caso el balance está «cuadrado». Esto garantiza que la empresa pueda tener una estabilidad inicial.
Es especialmente importante en el momento de la creación de una empresa disponer de fondo de maniobra. Este fondo recoge las necesidades de dinero en efectivo que son necesarias tener para hacer frente a la diferencia temporal entre el pago de los aprovisionamientos o las compras y el cobro de nuestros clientes. Adicionalmente debe cubrir los fondos necesarios para poder pasar los meses en qué los gastos sean superiores a los ingresos, es decir, hasta que la empresa llegue al nivel del punto de equilibrio.