1. Con motivo del 8M, ¿qué balance haces de la situación actual de la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito profesional en Cataluña? ¿Cuáles son hoy los principales retos pendientes?
La igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito profesional en Cataluña muestra algunos avances, pero sigue evidenciando desigualdades estructurales profundas que tienen su origen, en gran parte, en la distribución desigual del trabajo de cuidados y en las discriminaciones persistentes dentro del mercado laboral.
Por un lado, la brecha salarial se sitúa todavía en un 16,7% (2023), aunque se ha reducido respecto al 19,5% de 2022. La diferencia salarial no puede entenderse solo como una cuestión de sueldos, sino como el resultado de un sistema en el que las mujeres concentran más interrupciones de carrera asociadas a los cuidados, más jornadas parciales y temporalidad, y una mayor presencia en sectores menos remunerados.
Esta desigualdad se arrastra a lo largo de la vida y se traduce en una brecha en pensiones muy elevada, del 23,54% (una media de 405 euros menos en las pensiones contributivas). Esto refleja trayectorias laborales más precarias y discontinuas y explica por qué muchas mujeres mayores se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. En este sentido, se puede afirmar que las mujeres no solo cobramos menos durante nuestra vida laboral, sino que también acumulamos menos derechos económicos para el futuro.
En lo que respecta al mercado laboral, persisten dinámicas de segregación y precarización. Hay menos mujeres ocupadas y una fuerte concentración en sectores feminizados, a menudo peor valorados y remunerados, como el trabajo de cuidados. Además, las mujeres asumimos mayoritariamente las responsabilidades familiares: casi el 80% de las excedencias y permisos por cuidado de hijos y personas dependientes son solicitados por mujeres. Esta realidad condiciona nuestra disponibilidad laboral y limita nuestras oportunidades de promoción.
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A ello se añaden barreras estructurales como el techo de cristal y los suelos pegajosos, que dificultan tanto el acceso a posiciones de liderazgo como la salida de situaciones de precariedad. Incluso en sectores altamente feminizados, como la sanidad, los puestos de mando continúan mayoritariamente en manos de hombres, lo que evidencia que la desigualdad no es solo de acceso, sino también de poder.
En resumen, los principales retos pendientes pasan por redistribuir el trabajo de cuidados, combatir la precariedad y la parcialidad, garantizar trayectorias laborales continuas y dignas para las mujeres, y romper las barreras que impiden el acceso equitativo a los espacios de decisión. Sin abordar estas raíces estructurales, las desigualdades continuarán reproduciéndose a lo largo de todo el ciclo vital.
2. Durante tu trayectoria has estado muy vinculada a la promoción económica local. ¿Qué barreras continúan encontrando las mujeres a la hora de emprender o consolidar un proyecto empresarial?
Durante mi trayectoria en el ámbito de la promoción económica local, he podido constatar que las mujeres continúan encontrando barreras significativas tanto a la hora de emprender como de consolidar proyectos empresariales, y que estas dificultades responden a factores estructurales vinculados a la desigualdad de género.
En primer lugar, los estereotipos de género continúan teniendo un peso importante. Aún hoy persiste una percepción sesgada sobre el liderazgo y el emprendimiento, a menudo asociados a valores tradicionalmente masculinos. Esto puede generar una menor credibilidad inicial hacia los proyectos liderados por mujeres, así como una menor confianza en su capacidad de crecimiento o escalabilidad, tanto por parte de inversores como de entornos profesionales.
En segundo lugar, el acceso a los recursos económicos continúa siendo desigual. Las mujeres parten, en muchos casos, de menos capital propio debido a trayectorias laborales más precarias o interrumpidas, a menudo vinculadas a la carga de los cuidados. Esta situación se traduce también en mayores dificultades para acceder a financiación externa, ya sea por falta de avales, menor red de contactos o sesgos en los procesos de evaluación de los proyectos.
Además, la distribución desigual del trabajo de cuidados vuelve a aparecer como un factor clave. Las mujeres disponen, de media, de menos tiempo y más limitaciones para dedicarse plenamente al desarrollo empresarial. En definitiva, los principales obstáculos no responden a una falta de capacidad o iniciativa, sino a un entorno que todavía no ofrece las mismas condiciones de partida ni de desarrollo.
3. ¿Y qué fortalezas consideras que tienen las mujeres, en relación con los hombres, a la hora de emprender?
En relación con las fortalezas, muchas mujeres aportamos valores y competencias que son especialmente relevantes en el emprendimiento actual y que, a menudo, están vinculadas tanto a nuestras experiencias vitales como a la manera de afrontar entornos complejos. Hay más, pero destacaría algunas:
En primer lugar, destaca la inteligencia emocional. A menudo desarrollamos habilidades como la empatía, la escucha activa y la gestión de las relaciones, que son fundamentales para entender mejor las necesidades de los clientes, liderar equipos de manera efectiva y negociar con sensibilidad. Estas competencias nos permiten construir proyectos más conectados con la realidad y más sostenibles en el tiempo.
En segundo lugar, tendemos a ejercer un liderazgo más colaborativo y menos jerárquico. Apostamos por modelos más cooperativos, que favorecen equipos cohesionados y un mayor compromiso de las personas trabajadoras. Esto es especialmente valioso en contextos cambiantes, donde la implicación del equipo es clave.
Finalmente, hemos desarrollado una gran capacidad de adaptación y resiliencia. Muchas de nosotras hemos tenido que crecer profesionalmente en entornos con más barreras y, a menudo, compatibilizando el trabajo con las responsabilidades de cuidados. Esta realidad nos ha hecho más flexibles, más resistentes y con una gran capacidad de reinventarnos.
4. ¿Qué políticas o iniciativas impulsa el Departamento de Igualdad y Feminismo para favorecer el emprendimiento femenino?
El Departamento de Igualdad y Feminismo impulsa diversas políticas e iniciativas para favorecer el emprendimiento femenino, con un enfoque que combina formación, apoyo económico y transformación estructural de las condiciones laborales. Algunos de los programas más destacados son:
- Programas de formación y capacitación: Ofrecemos un amplio abanico de cursos y sesiones formativas, incluyendo formatos virtuales, orientados a promover la equidad en los trabajos, la corresponsabilidad y el reconocimiento del trabajo de cuidados, así como la reorganización de los usos del tiempo. Estos programas proporcionan herramientas a las mujeres para que puedan desarrollar proyectos empresariales en condiciones más igualitarias.
- Lucha contra estereotipos: Iniciativas como +Dones+Futur trabajan para romper los sesgos y estereotipos que dificultan la presencia de mujeres en sectores y cargos tradicionalmente masculinizados.
- Agenda Catalana para la Conciliación y la Corresponsabilidad: Es una hoja de ruta compartida para avanzar en la conciliación y la corresponsabilidad en el ámbito laboral, con objetivos claros: impulsar medidas de organización del tiempo con perspectiva de género, crear y difundir buenas prácticas, conectar la investigación con las políticas públicas y vincular a todos los agentes implicados en esta transformación.
- COSIFE – línea A: Este programa fomenta la democratización de los cuidados, la reorganización del tiempo, la equidad en los trabajos y la coeducación, con sublíneas específicas que permiten financiar acciones concretas en cada uno de estos ámbitos.
- Subvenciones para planes de igualdad en pequeñas empresas: Las empresas de menos de 50 trabajadoras pueden acceder a apoyo para implementar planes y formación en igualdad, actuando sobre causas estructurales que dificultan el emprendimiento femenino. Esta base es clave para que otras medidas, como la financiación o la mentoría, sean realmente efectivas.
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Programas de mentoría: Estamos desarrollando programas específicos para sectores altamente masculinizados, con el objetivo de conectar a las mujeres con referentes y redes profesionales que les permitan consolidar sus proyectos. Es importante destacar que estas iniciativas forman parte de una estrategia más amplia y transversal del Gobierno, con una inversión superior a los 600 millones de euros, que incluye también programas específicos de emprendimiento femenino en el Departamento de Empresa, como el Grupo de trabajo Mujer y Empresa o Mujer Emprende. Este conjunto de políticas busca no solo ofrecer apoyo individual, sino transformar las condiciones estructurales que permitan que las mujeres emprendan y lideren en igualdad de condiciones.
5. ¿Qué mensaje te gustaría trasladar a las mujeres que están pensando en emprender o están impulsando un proyecto profesional o empresarial?
Emprender siendo mujer no es solo una decisión individual.
Sabemos que emprender siendo mujeres no es solo una decisión individual. Es un acto que a menudo desafía estructuras que históricamente han excluido, invisibilizado o precarizado el trabajo de las mujeres. Por eso, si tienes una idea, un proyecto o una intuición, ponla en marcha. No estáis solas, y lo que hacéis tiene valor, aunque el sistema a menudo os haga dudar de ello.
También queremos recordaros que no es necesario encajar en el modelo tradicional de éxito empresarial, a menudo competitivo y centrado únicamente en el beneficio económico. Hay otras formas de hacer empresa: más colaborativas, sostenibles, arraigadas al territorio y centradas en las personas. Esta manera de emprender también es innovar.
Hay que vigilar con el mito de la “supermujer” que puede con todo. El feminismo pasa por reconocer nuestros límites, compartir cargas y tejer redes de apoyo. Construir alianzas con otras mujeres y colectivos puede ser tan importante como el propio proyecto.
Y, finalmente, reclamar espacio, recursos económicos y reconocimiento no es egoísmo, es justicia. Tenemos derecho a vivir dignamente de nuestro trabajo y a ocupar espacios de decisión. Desde el Departamento trabajamos para que todas tengamos las mismas oportunidades que los hombres para desarrollarnos y crecer profesionalmente.
6. El lema de Autoocupació es “Soy lo que quiero ser”. ¿Y tú? ¿Lo eres?
Tengo la gran suerte de poder decir que soy lo que quiero ser. Mi trayectoria está marcada por la vocación de servicio público y la convicción de que las mujeres podemos ser todo lo que nos propongamos. Pero no todo el mundo tiene las mismas oportunidades y, por eso, desde mi posición trabajo para que cada persona pueda ser lo que quiere ser, con los mismos derechos y sin discriminaciones por sexo, origen, religión o edad, por ejemplo.
Las políticas y los recursos públicos deben servir para mejorar la sociedad, eliminar discriminaciones y garantizar que los principios de igualdad, equidad y justicia sean universales. Desde el Gobierno queremos que cada vez importe menos el código postal donde naces y cada vez más las oportunidades que la vida pueda ofrecerte en nuestro país.