1. Vivimos un momento de gran expectación en torno a la inteligencia artificial. ¿Cómo valoras el grado de implementación de la IA en las pymes catalanas? ¿Cuáles son las barreras de entrada?
“Las pymes catalanas” constituyen un grupo muy amplio y diverso, por lo que quizá conviene diferenciarlas un poco.
A partir de lo que estamos observando a través de los servicios de apoyo que ofrecemos a las pymes desde la BSC AI Factory, destacaría lo siguiente:
Por un lado, existe un conjunto de pymes de base tecnológica (TIC aplicadas a cualquier tipo de industria) que llegan al mercado en formato B2B y están muy preparadas: cuentan con una integración avanzada de la IA en sus productos y servicios, disponen de datos de calidad y en cantidad suficiente para acompañar el uso de la IA y tienen una gobernanza estructurada en relación con el uso y el desarrollo de esta tecnología. Lo cierto es que son una minoría, pero suelen ser muy buenas y pueden convertirse en referentes importantes para el resto. Son las entidades que “fabrican” IA o que “integran y ajustan” productos basados en IA dentro de su propia oferta.
Por otro lado, existe una larga cola (“long tail”) de pymes y micropymes que son esencialmente usuarias de la tecnología. Básicamente, adoptan los productos disponibles en el mercado e intentan adaptarlos a sus procesos productivos. Aquí aparecen retos como las prisas por no quedarse atrás, la falta de datos de calidad y en cantidad suficiente para extraer todo el valor de la IA, la ausencia de una gobernanza adecuada y, muy a menudo, la falta de talento con cierta especialización para liderar el uso de la IA dentro de la pyme.
2. Más allá del evidente impacto de la IA en la mejora de la productividad, ¿qué impactos sociales crees que tendrá? ¿Cómo afectará al empleo?
Está claro que estamos tocando una pieza central de la sociedad industrial: el trabajo, la productividad y la captura del valor generado mediante el uso de las tecnologías emergentes. No tengo una bola de cristal, pero sí me atrevo a recomendar algunos autores para ir más allá de los discursos más extendidos sobre la sustitución y/o el aumento de las capacidades de las personas trabajadoras.
En primer lugar, Daron Acemoglu, quien sostiene que el impacto de la IA sobre la productividad será menor de lo que muchos esperan (What Do We Know About the Economics of AI?). También plantea la posibilidad de impulsar un uso de la tecnología que sea “protrabajador” (Building Pro-Worker Artificial Intelligence).
También recomendaría a Sangueet Paul, autor del libro Reshuffle, que nos obliga a adoptar una visión más sistémica de los impactos de la IA. Resulta especialmente recomendable revisar su artículo The Unexpected Theories That Explain AI Impact on Jobs.
Y, en un ámbito más cercano, merece la pena destacar el trabajo de Jose Valera.
Hay dos impactos concretos que ya han sido ampliamente estudiados y que conviene destacar:
- La dificultad de acceso al empleo para las personas trabajadoras más jóvenes.
- La pérdida de capacidades y habilidades debido a una dependencia excesiva de la IA.
En resumen, los impactos de la inteligencia artificial todavía no están claros ni están predeterminados. Por ello, debemos permanecer atentos a cómo evolucionan los acontecimientos y mantener una conversación permanente que permita orientar el uso de esta tecnología en beneficio de la mayoría de la sociedad.
3. ¿Cómo crees que evolucionarán las relaciones laborales como consecuencia de la aceleración de los cambios tecnológicos? ¿Cómo afectan estos cambios a las oportunidades para emprender y/o trabajar por cuenta propia?
Una forma de explorar los impactos de la tecnología en el futuro del trabajo es fijarse en el concepto de work, workforce and workplace. Puede traducirse como el impacto de la tecnología en las tareas, en la configuración y gestión de la fuerza laboral y los equipos, así como en los espacios y tiempos de trabajo. Aquí tenéis un artículo en el que profundizo en estos tres ejes.
Una primera conclusión es que existen muchos impactos, en múltiples direcciones y que, además, la aplicación de la tecnología será diferente en cada sector. No es lo mismo el impacto sobre el trabajo de una persona en una escuela que el de alguien que trabaja en un supermercado o en una oficina.
Lo que conviene recordar siempre es que tenemos capacidad de actuación e influencia sobre cómo la tecnología afecta a nuestro trabajo y a nuestro sector. La huelga de guionistas y actores en Hollywood fue un primer ejemplo. También lo han sido las huelgas de dobladores y dobladoras en España por el uso de la IA. Asimismo, estamos viendo cómo estas cuestiones —desde la inteligencia artificial hasta el teletrabajo— empiezan a formar parte de la negociación colectiva y de los convenios sectoriales.
Respecto a la segunda parte de la pregunta, considero que sí aumentan las posibilidades de emprender y de desarrollar una actividad por cuenta propia. La tecnología favorece esta tendencia tanto desde la perspectiva de las personas trabajadoras —permitiendo hacer más con menos gracias al apoyo tecnológico— como desde la de las empresas, que pueden encontrar, contratar y gestionar el talento que necesitan, cuando lo necesitan y allí donde lo necesitan.
Lo que debemos vigilar es que esta mayor autonomía no derive en situaciones de precariedad. A medida que se extiende esta forma de trabajar, es necesario desarrollar mecanismos de protección que equiparen los derechos y la seguridad de estos profesionales a los de las formas de empleo más tradicionales. De hecho, el debate público en torno a estas cuestiones ha ido ganando relevancia en los últimos años.
4. Quines competències hauran de reforçar les persones emprenedores per a emprendre amb èxit en aquest context?
D’una banda aprendre a fer servir totes les opcions i eines “WorkerTech” per tal de millorar el nivell de protecció i les condicions laborals. Eines per la facturació, plataformes per trobar opcions de feina, gestió de la reputació digital, assegurances, accés a eines de treball, accés a espais de treball, etc.
D’altra banda destacar que l’autonomia no vol dir estar aïllat. De fet la millor manera de ser autònom i emprendre és fer-ho acompanyat. Una competència important és saber desenvolupar una “quadrilla laboral” amb un grup afí (sigui del mateix sector, o per compartir valors, o per geografia, etc.). Pot ser un tema molt informal (un acord entre unes quantes persones), una aproximació més de col·lectiu obert o a vegades des d’un format de cooperativa tradicional que poden arribar a oferir proteccions similars a les d’una persona assalariada.
5. ¿Cuál es el mito más extendido sobre la inteligencia artificial que te gustaría desmontar?
Uno de los mitos más extendidos sobre la inteligencia artificial es la idea de que cualquier avance tecnológico constituye, por definición, un progreso para toda la sociedad.
Como ingeniero y apasionado de la tecnología, creo profundamente en su potencial transformador. Sin embargo, también considero necesario alejarse de una visión excesivamente optimista. La historia demuestra que los beneficios de las grandes innovaciones no se distribuyen automáticamente entre toda la población. Los economistas Daron Acemoglu y Simon Johnson lo explican muy bien en el libro Power and Progress: el progreso tecnológico genera prosperidad, pero solo cuando existen instituciones y decisiones colectivas que orientan esa prosperidad hacia el bien común.
También me gusta recordar una idea del filósofo Paul Virilio: toda nueva tecnología crea, al mismo tiempo, un nuevo tipo de accidente. Cuando se inventó el tren, también se inventó el descarrilamiento. Con la inteligencia artificial empezamos a ver sus propios “accidentes”: decisiones automatizadas opacas, errores de sistemas que afectan a las personas, desinformación o dificultades para atribuir responsabilidades cuando algo falla.
A la hora de analizar el potencial de la IA, también deberíamos preguntarnos quién se beneficia de ella, quién asume sus riesgos y cómo construimos las cadenas de responsabilidad adecuadas.
La responsabilidad, la regulación y la innovación pueden avanzar de la mano. No son conceptos antagónicos, sino elementos complementarios para garantizar que el desarrollo tecnológico contribuya al bienestar colectivo.
6. El lema de Autoocupació es “Soy lo que quiero ser”. ¿Y tú? ¿Lo eres?
A lo largo de más de 25 años de trayectoria profesional he tenido la oportunidad de trabajar en entornos muy diversos: como empleado en Europa y Asia, en empresas públicas, formando parte del Gobierno de la Generalitat como director general y también durante más de una década como profesional autónomo dedicado a la consultoría.
Mirando atrás, me doy cuenta de que existe un hilo conductor en todas esas etapas. Siempre he intentado acercarme a aquello que quería ser en cada momento de mi vida. Cuando he sentido que había completado una etapa, he buscado nuevos retos o he aprovechado oportunidades que me permitieran seguir evolucionando. Haber podido hacerlo ha sido, sin duda, un privilegio.
Con el tiempo he aprendido que la pregunta «¿qué quieres ser?» no tiene una única respuesta. Esa respuesta cambia a medida que cambiamos nosotros, nuestras circunstancias y nuestras prioridades. Ahora, con una paternidad relativamente reciente, mi respuesta ha vuelto a evolucionar.
Por eso, hoy no diría que me he convertido en aquello que quería ser de una vez y para siempre. Diría que he procurado convertirme en aquello que quería ser en cada etapa de mi vida. Y, en este momento vital, puedo decir que en Barcelona Supercomputing Center he encontrado un entorno que me permite seguir haciendo exactamente eso.