1. ¿Qué te llevó a dedicar tu trayectoria profesional a impulsar el crecimiento de las empresas?
Siempre he tenido un espíritu de superación, de pensar que siempre se puede llegar más lejos, que se puede crecer en lo que uno hace. Cuando decidí que quería centrarme en economía y empresa, tenía claro que el objetivo era hacer que los proyectos empresariales crecieran y lograr un mayor impacto año tras año.
Durante una etapa, lo hice como consultor en el sector privado. La posibilidad de hacerlo desde la Administración e implementar estrategias y actuaciones que no solo beneficiaran a una empresa, sino que se pudieran escalar para generalizar su impacto, fue una oportunidad que no dejé escapar.
2. Acompañando a empresas desde ACCIÓ, ¿qué caso o experiencia te ha marcado especialmente? ¿Qué has aprendido?
En 30 años dentro de la organización podría hablar de grandes inversiones que hemos ayudado a conseguir y que nos enorgullecen por su impacto en la creación de puestos de trabajo. Pero también podría hablar de aquella pequeña empresa con dificultades a la que un día asesoramos y que hemos acompañado en diferentes etapas de su vida, durante las cuales ha tenido que adaptarse a nuevos retos y ha empezado a innovar y a exportar. Aquella empresa que, aunque ya no es pequeña, sigue llamándonos cada vez que afronta un nuevo proyecto para comentarlo. Estas empresas que vemos evolucionar y crecer, y que confían en ACCIÓ de forma recurrente, nos llenan de satisfacción.
Por suerte, siempre se aprende algo de cada proyecto en el que trabajamos, tanto de los que van bien como de los que, por desgracia, van mal. Toda empresa se acerca a nosotros diciendo que su caso es particular o que su sector tiene características que lo hacen diferente. Y, efectivamente, es así: cada proyecto es distinto. Sin embargo, hay unos mínimos comunes denominadores del éxito o del fracaso. Y son estos elementos los que intentamos trabajar: desde los más arraigados en la cultura de la empresa, el liderazgo, su modelo de negocio y su estrategia, hasta los más vinculados a proyectos concretos de expansión internacional o de innovación.
3. ¿Qué frena más el crecimiento de las pymes y las startups, y qué ayuda a superar estos obstáculos?
El principal reto de muchas pymes y startups es ganar dimensión. Cataluña cuenta con un tejido empresarial muy dinámico y emprendedor, pero formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas. Este menor tamaño puede dificultar el acceso a financiación, la inversión en innovación o la expansión internacional. Cuanto más crece una empresa, más aumenta su productividad y más capacidad tiene para atraer y retener talento. Por eso, más que un reto individual de cada empresa, el crecimiento empresarial es también un reto de país.
A menudo también hay otros factores que limitan este crecimiento, como una cultura empresarial excesivamente prudente o un modelo de negocio que no es lo suficientemente escalable. Para superar estos obstáculos, es fundamental que las empresas incorporen una visión estratégica del crecimiento.
En este sentido, desde ACCIÓ acompañamos a las empresas a través del Programa de crecimiento empresarial, que les ofrece herramientas, asesoramiento experto y apoyo para definir e implementar sus planes de negocio. El objetivo es ayudarlas a ganar dimensión, competitividad y capacidad para afrontar proyectos más ambiciosos de innovación e internacionalización. Crecer no es solo una cuestión de volumen, sino de solidez, productividad y generación de valor a largo plazo.
4. ¿Por dónde puede empezar una pequeña empresa que quiere innovar?
El primer paso para innovar es tener la voluntad de mejorar y no estancarse. Una empresa que no innova es una empresa que se queda quieta. Las compañías que innovan con más éxito son las que se preguntan qué pueden mejorar: aumentar la productividad, reducir costes, desarrollar un nuevo producto, acceder a nuevos mercados u ofrecer una mejor experiencia a los clientes. Por eso es importante realizar un diagnóstico inicial que permita priorizar necesidades y definir una hoja de ruta realista.
Una vez identificado el reto, hay que empezar con proyectos concretos y asumibles. Por ejemplo, probar nuevas soluciones en un área determinada, medir sus resultados y aprender del proceso. Este enfoque permite reducir riesgos, entender mejor el impacto de la innovación y tomar decisiones con más información. En este sentido, desde ACCIÓ acompañamos con asesoramiento especializado y a medida a las empresas que quieren afrontar nuevos retos tecnológicos y de innovación para acceder a financiación o probar las distintas tecnologías antes de realizar inversiones.
Por último, la innovación no depende solo de la tecnología o de la inversión, sino también de las personas. Es fundamental implicar al equipo, aprovechar el conocimiento interno y estar abiertos a colaborar con otros agentes del ecosistema, como centros tecnológicos, universidades o programas de apoyo empresarial.
5. ¿Cómo puede saber una empresa si está preparada para dar el salto a los mercados internacionales? ¿Qué debería tener en cuenta antes de hacerlo?
Una empresa está preparada para dar el salto internacional cuando tiene claro qué puede ofrecer al mercado, qué recursos puede dedicar y qué objetivos quiere alcanzar. Antes de mirar hacia fuera, es importante realizar un análisis interno para evaluar aspectos como la capacidad productiva, la solidez financiera y la preparación de los equipos. Internacionalizarse es una oportunidad de crecimiento, pero también exige tiempo, recursos y compromiso por parte de la empresa.
Otro aspecto clave es disponer de una estrategia clara. Exportar no consiste en probar suerte en un mercado exterior. Al igual que con la innovación, hay que definir una hoja de ruta con objetivos concretos. También es necesario asignar unos recursos específicos y realizar una selección cuidadosa de los mercados prioritarios. Elegir bien el país de destino y entender su regulación, la competencia y las particularidades culturales es tan importante como tener un buen producto o servicio.
Por eso, desde ACCIÓ acompañamos a las empresas en las primeras etapas de este proceso a través del programa Catalunya Exporta y de los servicios de asesoramiento en internacionalización. El objetivo es ayudarlas a realizar un diagnóstico riguroso, definir una estrategia exportadora sólida y reducir los riesgos asociados a la entrada en nuevos mercados. Una internacionalización planificada y sostenida suele generar resultados mucho más sólidos y duraderos.
6. ¿Qué consejo darías a una pyme o startup que quiere crecer, innovar o abrirse a nuevos mercados?
Diría que hay que pensar en grande, pero empezar con pasos asumibles. Tanto si se trata de crecer como de innovar o abrirse a nuevos mercados, las empresas que lo consiguen son las que combinan ambición con capacidad de ejecución, tienen claro hacia dónde quieren avanzar y mantienen el compromiso con ese objetivo.
También es importante entender que tanto la innovación como la internacionalización son procesos a medio y largo plazo. Hace falta constancia, capacidad de adaptación y voluntad de aprender durante el camino. Por último, les diría que no intenten hacerlo solas. En Cataluña disponemos de un ecosistema muy potente de apoyo empresarial, con centros tecnológicos, universidades, entidades financieras y organismos como ACCIÓ que pueden acompañar a las empresas en cada etapa de su desarrollo. Saber pedir apoyo, aprovechar el conocimiento disponible y compartir riesgos suele ser la mejor manera de acelerar el crecimiento y convertir los retos en oportunidades.
7. El lema de Autoocupació es «Soy lo que quiero ser». ¿Y tú? ¿Lo eres?
La verdad es que sí. Me considero afortunado en muchos sentidos. Hago un trabajo que me gusta y que no cambiaría; tengo la suerte de ayudar a impulsar la competitividad de las empresas del país, con el orgullo y el honor de hacerlo desde una organización excelente y con impacto. Y lo hago en un entorno cambiante que genera nuevos retos y nuevas oportunidades para las empresas, y desde una atalaya que permite aprender y tener acceso a muchos casos de éxito, tanto de modelos de negocio de diferentes sectores como de implementación de distintas tecnologías emergentes o de penetración en nuevos mercados.